Reseña de Te dejé ir, de Clare Mackintosh

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Acabo de terminar “Te dejé ir”, el nuevo bestseller del momento, heredero conceptual y comercial de “La chica del tren”.

Se trata de una novela que se sube al carro de la moda de los “thrillers psicológicos”. Un subgénero que se ha popularizado en los últimos tiempos. El llamado thriller psicológico utiliza un recurso narrativo conocido como “el narrador poco fiable”, recurso mediante el cual la protagonista, a pesar de que nos habla en primera persona y de que tenemos acceso a sus más íntimos pensamientos, se las apaña para ocultarnos algo, o directamente nos miente sobre sus verdaderos sentimientos o intenciones. Resulta así que gran parte de la intriga de la novela se centra en descubrir cuál es esa verdad oculta que se nos esconde. Todo ello mezclado con la clásica historia policiaca en la que la policía se afana en descubrir al culpable de un crimen. En el thriller psicológico, no obstante, el culpable no está fuera, sino dentro, las sospechas recaen en gran medida sobre el propio protagonista que narra la historia. Percibimos que hay algo equívoco en su comportamiento, en su forma de contarnos los acontecimientos que nos hace desconfiar de él o de ella.

El recurso del “narrador poco fiable” fue utilizado magistralmente en la novela “Perdida”, y, en menor medida, en “La chica del tren”. En el caso de “Perdida”, la narradora nos engañó contándonos su vida en un diario en el que fingía ser una persona diferente de la que era en realidad. El propósito del diario era engañar a la policía y, de paso, engañaba también al lector.

En el caso de “La chica del tren” el recurso conocido como “el falso narrador” se apoyaba en el alcoholismo de la protagonista y en sus lagunas de memoria debido a las borracheras. La protagonista nos cuenta las cosas que hace, pero no en tiempo real, sino rememorándolas en pasado. Como hay cosas que suceden mientras está borracha, no puede acordarse y no puede contárnoslas.

“Te dejé ir” es una genial vuelta de tuerca al recurso del “falso narrador”. Hay que reconocerle el golpe de ingenio a la autora. La novela comienza con una historia bastante convencional de la que no revelaré nada para no caer en spoilers. Basta decir que durante el primer tercio tuve que releer la sinopsis para comprobar si me había equivocado de novela al cargarla en mi Kindle. ¿Thriller del año? Más bien parecía una historia bastante convencional y un poco anodina. Pero, como en el lento ascenso del primer tramo de una montaña rusa, la historia solo estaba subiendo lentamente para coger altura. Después la caída fue vertiginosa.

Al final del primer tercio de la novela se produce un giro de 180 grados en la perspectiva que nos hace ver de un modo radicalmente diferente todo lo que la protagonista nos había estado contando hasta entonces. A partir de ese momento la narración te atrapa y ya no la puedes soltar hasta el final.

Esta novela es un claro ejemplo de que en literatura lo importante no es lo que se cuenta, sino cómo se cuenta. La historia que hay en “Te dejé ir”, si hubiera sido narrada de un modo plano, con las cartas sobre la mesa, por así decir, no pasaría de ser una historia bastante gris sobre una mujer maltratada. Es el modo en el que se manipula la narración lo que genera la máxima tensión en esta historia y nos hace vivirla de un modo diferente.

Muchas veces se ha dicho que es difícil encontrar un tema original para escribir una novela. Todo se ha explorado ya, todo se ha contado ya. Cualquier situación que imaginemos, seguramente alguien habrá escrito y publicado una novela sobre ella. Sin embargo, donde siempre habrá margen para la originalidad es en el cómo se cuenta. “Te dejé ir” es toda una lección en ese sentido.

Novela de menor entidad que otros grandes manipuladores de la narración como “Perdida” (donde además del giro narrativo hay una enorme carga de profundidad psicológica en las relaciones de los protagonistas), “Te dejé ir” es una novela que se disfruta como una de esas películas de Hollywood que son puro entretenimiento y ritmo, seguramente no dejará una huella imborrable en la memoria, pero proporciona un buen rato de lectura y unas cuantas satisfacciones.

Mi valoración: 7

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